Reinventando el sector de la construcción

El sector de la construcción es uno de los más importantes en la economía mundial, con un gasto anual de aproximadamente 10 trillones de dólares en bienes y servicios relacionados con la actividad. Sin embargo, la productividad del sector ha estado por detrás de la de otros sectores durante décadas y aún hay una oportunidad de 1,6 trillones de dólares para cubrir ese hueco.

La media de crecimiento de la productividad en la mano de obra del sector, a nivel mundial, ha sido del 1 por ciento durante las últimas dos décadas, en comparación con el 2,8% de la economía global o el 3,6% del sector de la producción. Según un estudio realizado en varios países, menos del 25% de las empresas de la construcción coincidían con el crecimiento alcanzado en productividad en el resto de economías. Sin muestras de un posible cambio, las necesidades globales de infraestructuras y vivienda serán difíciles de cubrir.

Mientras, en EEUU por ejemplo, la productividad en el sector de la producción y el Retail ha aumentado un 1500 % desde 1945, la productividad en el sector de la producción se ha mantenido, en cambio, sin apenas crecimiento.

¿Cuáles son las causas de estos pobres resultados?

  • El sector se encuentra excesivamente regulado, con una gran dependencia de la demanda del sector público y con un alto componente cíclico.
  • La falta de formalidad y en ocasiones la corrupción, distorsionan el mercado.
  • La construcción está muy fragmentada.
  • Los contratos adolecen de un gran desequilibrio en la asignación de riesgos y recompensas y a menudo propietarios y compradores poco experimentados deben abrirse camino en un mercado poco transparente.
  • Como resultado, una gestión y ejecución de proyectos deficientes, conocimiento insuficiente, diseño de procesos poco adecuado y una inversión insuficiente en talento, investigación, innovación y desarrollo.

El desempeño de la productividad en el sector de la construcción no es uniforme a nivel mundial. Existen grandes diferencias regionales y algunas variaciones relevantes dentro de la industria. En términos generales, el sector se divide en dos: los actores a gran escala, involucrados en la construcción pesada, como infraestructuras y obras públicas y construcción de vivienda a gran escala, y un gran número de empresas implicadas en transacciones especializadas, fragmentadas, como los trabajos mecánicos, eléctricos y de fontanería que actúan como subcontratas o trabajan en proyectos de menor envergadura, como la rehabilitación de viviendas particulares.

El primer grupo tiende a tener una productividad entre un 20% y un 40% superior al segundo. Sin embargo, incluso en los segmentos de construcción pesada más productivos se presentan desafíos endémicos, potencialmente estructurales, para llegar a cumplir con los compromisos en cuanto a costes y plazos en megaproyectos, además de que los actores de éstos acostumbran a subcontratar especialistas.

Encontramos algunos ejemplos de regiones y empresas innovadoras que indican que la productividad puede dispararse hasta un 60% si se trabajan siete áreas simultáneamente:

  • Remodelar las normativas;
  • Articular un nuevo marco de trabajo que permita remodelar las dinámicas del sector;
  • Replantear los procesos de diseño e ingeniería;
  • Mejorar la gestión de compras y de la cadena de suministro;
  • Mejorar la ejecución in situ;
  • Fomentar el uso de tecnología digital, nuevos materiales y automatización avanzada;
  • Y formar adecuadamente a la mano de obra.

Algunos segmentos de la industria podrían dirigirse hacia un sistema de producción masiva inspirado en la industria manufacturera, de forma que la productividad podría llegar a multiplicarse por 10. Los megaproyectos industriales y de infraestructuras necesitan potenciar sistemas de ejecución de proyectos holísticos, tanto en la obra como en las oficinas de planificación. La naturaleza poco linear y desafiante de los megaproyectos aumenta la dificultad y la necesidad de adoptar un modelo de gestión y ejecución de proyectos industrializado.

Las numerosas barreras para alcanzar una mayor productividad y las formas de sobrepasarlas se conocen desde hace tiempo, sin embargo, el sector parece estar en un punto muerto. La mayoría de los actores individuales carecen tanto de los incentivos como de la envergadura para cambiar el sistema. Esto no significa que sí haya fuerzas tratando de reducir esas barreras para lograr el cambio: la creciente demanda y exigencias en cuanto a volumen, coste y calidad; actores de mayor envergadura y mercados más transparentes, con nuevos participantes, disruptivos; nuevas tecnologías, materiales y procesos más accesibles; y el aumento del coste de la mano de obra debido a las restricciones parciales en cuanto a trabajadores inmigrantes.

En conclusión, todos los que son parte en el sector de la construcción deberían replantearse la forma en que operan actualmente, con el fin de evitar verse atrapados en la que podría ser la próxima gran historia de productividad en el mundo.

Fuente: Mckinsey Global Institue

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