¿Qué son y cómo funcionan los pisos de renta antigua?

Seguramente muchos de nosotros hayamos escuchado en algún momento de nuestras vidas que algún familiar, algún amigo o algún conocido vive o ha vivido en un piso de renta antigua.

Pero, ¿qué significa exactamente que un piso es de renta antigua?

Un contrato de alquiler de vivienda de renta antigua es un contrato que se firmó hace muchos años, décadas tal vez, que se ha ido prorrogando en función de cómo se ha ido desarrollando la ley.

Los contratos de alquiler de renta antigua son aquellos que se firmaron en los años 50 y los años 60 (y siempre antes de 1985), que tenían como principal objetivo favorecer el acceso a la vivienda. La idea que estaba detrás de esta tipología de contratos era que debían prorrogarse forzosamente hasta que falleciera el inquilino, el cónyuge y los hijos de ambos.

Detrás de este concepto existe un alto grado de proteccionismo, que en los años 50 y los años 60 tenía como objetivo proteger a los sectores de población más débiles.

¿Qué paso a partir de 1985?

El hecho de que el contrato se prorrogase más allá del fallecimiento del inquilino suponía que el propietario perdía libertad a la hora de gestionar su propio patrimonio, de manera que en 1985 se elaboró el Decreto Boyer, que quiso acabar con esta idea de “contratos indefinidos” y favorecer también a los propietarios, eliminando la prórroga forzosa y estableciendo que la duración de contrato se acordaría entre propietario e inquilino.

La ley de Arrendamientos Urbanos de 1995 (LAU)

La LAU entró en vigor el 1 de enero de 1995 con la idea clave de que los contratos de rentas antiguas finalizasen cuando falleciese el inquilino. Sin embargo, esta ley también reguló la posibilidad de que se produjesen subrogaciones, estableciendo lo siguiente:

  • Si al entrar en vigor la LAU ya se habían producido dos subrogaciones, no puede haber más. Si en esa fecha (1 de enero de 1995) se había producido una subrogación se podría dar otra, y si no se hubiese producido ninguna, se podrían dar dos.
  • La subrogación del piso de renta antigua puede ser a favor de:
    • Del cónyuge del arrendatario.
    • De los hijos del arrendatario, que hayan convivido con él como mínimo los 2 años anteriores a su fallecimiento.
    • Los ascendientes; solamente cuando no haya cónyuge o hijos y siempre y cuando dichos ascendientes hayan estado a cargo del arrendatario y conviviesen con él en los últimos 3 meses.
  • El contrato de alquiler se extinguirá cuando fallezca el subrogado, salvo que se trate de un hijo del arrendatario que no tenga una minusvalía igual o superior al 65%, en cuyo caso se extinguirá a los dos años o cuando alcance los 25 años.
  • Finalmente, es importante tener en cuenta que las personas que deseen subrogarse en el contrato deberán comunicar por escrito su intención al propietario de la vivienda en el plazo de tres meses desde el fallecimiento. Si esa comunicación no se produce, el contrato de alquiler de renta antigua se extinguirá.

Como gran novedad en relación a los contratos de alquiler de renta antigua cabe destacar que en verano de 2018 el Tribunal Supremo (TS) flexibilizó los requisitos para que un inquilino pudiera subrogarse tras el fallecimiento de un titular.

La sentencia estableció que si el propietario conoce la defunción del inquilino por otro medio que no sea por escrito y reconoce al subrogado como tal (porque negocia con él nuevas condiciones), debe aceptar la subrogación y, por tanto, el subrogado seguirá disfrutando de la vivienda en las mismas condiciones que el inquilino difunto.

Esta sentencia puso las cosas todavía más difíciles a los propietarios, para quienes los contratos de alquiler de renta antigua se han convertido en un arma de doble filo.

¿Cuál es la situación actual de los pisos de renta antigua?

En la actualidad los pisos de renta antigua tienen dos grandes características:

  • Muchos todavía están ocupados por personas que firmaron un contrato antes de 1985, de manera que suelen ser personas mayores, a menudo solas, y con pocos recursos económicos (precisamente por esta razón se crearon este tipo de contratos).
  • En el caso de los contratos que fueron subrogados, los hijos disfrutan de una renta muy baja que, pagando un alquiler por debajo de precio de mercado, favorece la aparición de malas prácticas, como el subarrendamiento de habitaciones a precio de mercado actual.

De hecho, un 25% de las viviendas alquiladas en Madrid con contratos indefinidos y un 10% de las de Barcelona se dedican a hacer negocio a costa de los propietarios.

En este sentido, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) solamente permite a los propietarios expulsar a sus inquilinos de renta antigua si se demuestra que no dedica el piso a vivienda habitual y permanente.

Por esta razón, cada vez son más los propietarios en estas dos grandes ciudades que intentan recuperar sus pisos contratando detectives para demostrar la existencia de fraude, hecho no siempre fácil porque el nivel de protección de los inquilinos ante la ley es muy elevado.

Deje un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies. Si continúa navegando entendemos que acepta nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies